El camino sembrado
Hace unos días pensaba en algo que nos pasa muy a menudo, cuando todavía no hemos logrado el objetivo tal y como nos lo habíamos planteado. Sentimos que no hemos conseguido nada y, sin embargo, no somos conscientes de todos los pasos que sí hemos ido dando.
Porque los objetivos no se alcanzan de golpe. Se construyen paso a paso, escalón a escalón. Y para poder sostener todo el camino, es importante ser conscientes de esos pequeños avances que, aunque parezcan mínimos, son los que de verdad nos van moviendo.
De ahí surgió una idea: tener un tarro de cristal donde ir guardando pequeños recordatorios de cada acción que voy tomando
Y qué casualidad, esta mañana escuchaba a Maïté Issa en el Podcast “Tengo un plan” entregando un tarro vacío, diciéndoles que fueran metiendo dentro todo lo que iban consiguiendo, y fueran dando las gracias por ello.
La idea es muy parecida. Y me parece muy interesante porque muchas veces no nos falta motivación. Nos falta memoria. Memoria de todo lo que sí hemos hecho. De los pasos que hemos dado. De las decisiones que nos han costado y aun así hemos tomado.
Por eso hoy quiero proponerte que consigas un tarro de cristal. Un tarro para recoger el camino sembrado. El que sea. Lo pongas en un lugar visible y si te apetece lo decores como quieras.
Y a partir de ahora, cada vez que tomes una decisión y la lleves a la acción —por pequeña que sea— escríbela en un papel y guárdala dentro.
Por ejemplo:
He dicho que no cuando quería decir no.
He pedido ayuda.
He descansado cuando tocaba.
He tenido una conversación incómoda.
He escrito, aunque solo fueran diez minutos.
Todo cuenta. Cada paso es avanzar.
Durante el año irás sembrando sin darte demasiada cuenta. Y cuando llegue el final —el 31 de diciembre, o el día que tú decidas— abrirás el tarro. Y verás con tus propios ojos que no estuviste parada. Que no fue un año vacío. Que, aunque no todo floreciera como esperabas, sí sembraste.
Vivimos muy acostumbradas a medirnos por lo que falta. Por lo que no hemos hecho. Por lo que no hemos llegado a ser todavía.
Este tarro no es para exigirte más. Es para devolverte una mirada más justa. Es para que veas todo el camino que ya has sembrado. Porque no todo lo que se siembra florece enseguida, pero nada florece si no se siembra.
Con alma
Carla


